Una sala grande alumbrada con velas. Yo en medio, esperando como siempre. Escuche un par de rumores de que vendrías, pero solo eso. La gente susurra levemente, como teniendo miedo de ser escuchados. Las tasas de café y los cigarros se encuentran al por mayor. Después de un rato, llegas tú, tal como esperaba. Jamás te quedó bien el negro, excepto por ese vestido. Te ves grandiosa. Para no desentonar, llegas echando humo con un cigarrillo. Las formas que marca el aire gris de tu exhalación bailan...