Batman regresa a Xbox 360, PlayStation 3, Wii U y PC con la tercera parte de su serie Arkham en videojuegos. Pero Batman: Arkhan Origins no es una continuación en forma, sino que, como su nombre lo indica, se trata de los sucesos que dieron origen a la apertura del tétrico asilo en una historia que sucede cuando Bruce Wayne lleva sólo un par de años con el manto del Murciélago y no ha tenido mayores retos en su carrera como vigilante (aunque para efectos de gameplay, esto no parece así).

Batman: Arkham Origins

La idea central seguramente muchos ya la conocen con el pasar de los tráileres y adelantos. Black Mask, harto de las interferencias de Batman, decide realizar un asalto a la prisión Blackgate y al mismo tiempo ponerle precio a la cabeza del superhéroe: 50 millones de dólares para quien lo mate, algo que llama la atención de al menos ocho de los mejores asesinos del mundo, entre los que destacan Copperhead, Bane, Deathstroke y Firefly.

Nuevamente tenemos que controlar el destino del Caballero de la Noche contra un gran número de villanos, pero en esta ocasión no lo haremos en algún penal de máxima seguridad o en una zona apartada de la ciudad usada como cárcel masiva, sino que visitaremos el mismísimo corazón de Ciudad Gótica, en donde la mayoría de los sucesos ocurren… O al menos eso quisieron hacernos creer.

Bienvenidos a Gotham, pueblo fantasma

¿Qué es lo que diferencia a la Arkham City de la entrega anterior con la Gotham que vemos en Batman: Arkham Origins? Salvo algunas torres de vigilancia, nada. Lo primero que pasó por mi cabeza cuando recorrí las calles fue que este parte ya la jugué hace dos años, poco o nada tiene de diferente esta supuestamente súper urbanizada metrópoli con los barrios devastados que vimos en 2011. Cero gente en la calle, cero vehículos transitando, más allá de un par de anuncios parece que nadie celebra la Navidad, agentes de la Policía que te atacan y rufianes dominando banquetas y tejados de las casas cada dos cuadras.

La Gotham que experimentamos es sólo pueblo fantasma dominado por grupos de maleantes, un lugar con puentes destruidos, secciones bloqueadas con gigantescas puertas metálicas y toda la facha de que en un pasado reciente hubiera sobrevivido a una guerra. Sí, idéntico que en Batman: Arkham City. El pretexto que la historia nos presenta es que una fuerte nevada se avecina, por lo que nadie sale de sus casas y curiosamente todos hacen caso porque nunca vas a ver un sólo civil, niño, perro o familia en tus rondines.

Esto mata cualquier efecto de la necesidad de “rescatar tu ciudad”. Al no haber gente en la calle las aventuras de Batman se vuelven muy -tal vez demasiado- similares a lo que vivimos en el título anterior, en donde básicamente visitamos alguna sección controlada por un importante villano al que tenemos que derrotar para seguir avanzando. La narrativa nos ofrece algunos giros de tuerca por aquí y por allá, haciendo que cambiemos de rumbo o peleemos contra alguien en especial, pero nada que sorprenda a quiénes leen regularmente los cómics.

Batman: Arkham Origins
Es la noche previa a Navidad y ni un alma compra regalos o pasea por las calles.

Si la diferencia entre los escenarios del anterior capítulo y este es nula, la movilidad y el sistema de juego se mantienen en el mismo tenor. Es cierto, hay un dicho que reza “si no está roto, no hace falta arreglarlo”, pero en este específico caso se hubiera agradecido que los desarrolladores tomaran más riesgos, ya que no sólo la jugabilidad se mantiene idéntica, sino que algunas misiones se sienten recicladas. ¿Recuerdas la parte en Arkham City donde vas a la guarida del Pingüino y hay un enrejado donde te sueltan como cien monitos juntos? Bueno, en Arkham Origins sucede lo mismo.

De gráficos y batimaniobras

Hay que mencionar que aunque el control se mantiene idéntico con el uso de combos fluidos en las peleas, el Modo Depredador para sorprender a tus oponentes sin ser visto y el de Detective para usar el visor y buscar pistas, sí se nota inmediatamente que este juego ya no fue realizado por Rocksteady sino por otro estudio. WB Games Montreal no pudo depurar varios bugs que incluso te pueden hacer reiniciar un checkpoint, como enemigos que se quedan trabados en la nada, Batman atravesando las paredes, bajas atemorizantes de frame rate, fallas en el tiempo de los combos y congelamientos que duran hasta seis o siete segundos.

Este no es un problema específico de alguna plataforma, la única versión que no probé fue la de Xbox 360, y al menos en PlayStation 3 y en PC me tocó atorar a golpes a un enemigo contra la decoración y alentamientos hasta cuando no hay enemigos en pantalla (como cuando vuelas o caminas). Las texturas también me parecen un poco menos detalladas que las de los juegos anteriores, a excepción de los personajes y maleantes, que sí lucen con una manita de gato.

Batman: Arkham Origins
El control y las tundas se mantienen similares a Arkham City.

Entre las pocas innovaciones en Batman: Arkham Origins están obviamente algunos movimientos, especialmente en formas de aturdir enemigos con tus gadgets y el entorno, aunque lo que más llama la atención es una mejorada Vista de Detective que te permite recrear virtualmente escenas de crimen para analizar el entorno en busca de pistas, tipo algunos capítulos de la serie CSI. El problema es que no usamos esta opción más de cuatro o cinco veces, ya que el juego favorece en demasía el combate y la exploración sobre el sigilo y resolver acertijos.

¿Combate? Entonces tenemos que hablar sobre las batallas contra los jefes, de las cuales tengo una noticia buena y una mala. La buena es que hay más jefes en Batman: Arkham Origins, la mala es que al menos la mitad son opcionales; puedes terminar el juego sin ver siquiera a Anarquía, Lady Shiva, Deadshot y otro par por ahí. Estos encuentros son generalmente variaciones del sistema de combate regular contra personajes que duran más o tienen alguna habilidad en específico, aunque también hay un par de enfrentamientos con dinámicas sorpresivas y bien estructuradas como Deathstroke, Firefly y el jefe final, que deben ser las mejores boss battles de la saga a la fecha.

Además de buscar y derrotar a los jefes opcionales hay varias actividades alternativas a la campaña central. Enigma (Acertijo) está presente ahora con paquetes de datos, cámaras de vigilancia y torres de comunicaciones que tienes que hallar y destruir. Anarquía también puso algunos grafitis escondidos por la ciudad, están los retos de vuelo y unas misiones de pelea donde te dicen que hay un crimen en proceso y hay que intervenir, o sea, ir a patearle el trasero a un grupo de bravucones.

Batman: Arkham Origins
La pelea contra Deathstroke es de las mejores de la saga por mucho.

Cada que completes un objetivo, por pequeño que sea, se te otorgarán puntos de experiencia que al juntar determinado número se convertirán en un punto de habilidad, el cual puedes usar para mejorar tus opciones de combate, la utilidad de algún ítem o la resistencia de Batman. El árbol de habilidades te puede llevar un rato en completar, yo terminé la campaña en modo difícil con casi todas las sidequests y aun así me faltaron algunas.

Sorpresivo multijugador

Otra manera de conseguir puntos de experiencia es con los tradicionales mapas de retos, los cuales regresan a Batman: Arkham Origins en los sabores y colores ya conocidos: de combate, depredador y personalizables, con la novedad de que el juego incluye un código para descargar a Deathstroke y poder usarlo en sus propios retos. Salvo el ritmo en algunos golpes, notarás que las diferencias entre Slade y Bruce Wayne son mínimas, ya que incluso los gadgets del llamado “mejor asesino” son casi idénticos a los del encapotado.

¿Todavía hay más? WB Games Montreal decidió experimentar para esta entrega con un modo multijugador, y déjenme decirles que a pesar de lo que uno pudiera pensar de entrada, la opción está bien diseñada y ofrece varias horas extras de juego. Este modo es para ocho personas y se divide en tres bandos: un de compinches del Joker con tres jugadores, otros tres usuarios de matones de Bane y dos jugadores más haciendo las veces de Batman y Robin.

Si sólo se redujera a los bandos de los villanos, sería un juego de disparos en tercera persona algo irregular. El objetivo es acabar con los refuerzos del bando rival, apoderarse de posiciones, resurtir municiones y acabar con las “vidas” del equipo oponente. Nada fuera de lo normal. Pero le metieron un modo asimétrico de gameplay al incorporar a dos usuarios más (Batman y Robin) que estarán cazando por igual a ambos bandos, con más o menos el mismo set de movimientos que en la campaña.

El único problema con el multiplayer es que vaya que cuesta trabajo encontrar una partida. Otro detalle algo raro es que los controles para ciertas funciones cambian si usas a los maleantes, y de repente tienes que apretar un botón distinto al que usas para la misma acción con Batman, lo cual es innecesariamente confuso.

Si sidequests y multijugador no sacian tus horas de juego, Batman: Arkham Origins también cuenta con la ya clásica de opción de New Game+, para poder reiniciar la historia con todos tus avances en una dificultad más alta, pudiendo cambiar de traje, usar todo tu repertorio de batiaccesorios desde el comienzo, probar nuevas formas de pasar las misiones y todo eso. De hecho, hay una dificultad adicional apta sólo para batiexpertos, ya que cualquier muerte es game over directo y vuelves a comenzar desde el principio.

Batman: Arkham Origins
Los guantes eléctricos son útiles contra todo tipo de enemigos.

El Joker debe morir

Finalmente, sólo queda hablar de algo que se volvió parte intrínseca de la franquicia por sus excelentes resultados: Las actuaciones de voz. Kenvin Conroy y Mark Hammill, veteranos en los roles de Batman y Joker respectivamente desde su trabajo en la serie animada, fueron sustituidos por voces “más jóvenes”. Roger Craig, la voz de Chris Redfield y Ezio Auditore, da vida a un Batman más joven; su interpretación es aceptable aunque me parece que a veces le pidieron que sobreactuara demasiado para dar un tono similar al de Christian Bale en la más reciente trilogía de películas.

Por su parte, Troy Baker, a quien conocemos por Snow Villiers (Final Fantasy XIII) y Booker DeWitt (BioShock Infinite), hace un impresionante trabajo como Joker, superando lo que vimos en las entregas anteriores y ofreciéndonos una interpretación sicótica y vivaz que representa algo de lo mejor de Batman: Arkham Origins. Otra destacable actuación es la de J.B. Blanc prestándole su voz a Bane. El juego cuenta con un doblaje latino muy bien ejecutado, lejos todavía de la calidad y el sentimiento del doblaje original en inglés, pero mucho mejor que el trabajado promedio que encontramos en este medio.

Desgraciadamente las actuaciones de voz no salvan lo que parece obvio. WB Games no supo qué hacer con Joker tras los sucesos de Arkham City y pareciera que se niega a lanzar un juego sin que este villano aparezca en un rol estelar. Teniendo Batman una galería de antagonistas tan grande como interesante, me parece injusto que varios de ellos simplemente sean usados como cartuchos quemados con el único fin de repetir el mismo patrón: Lanzarle una bola de enemigos importantes y al Joker como eje motor de la trama.

La falta de ideas y la poca intención de tomar riesgos se notan también en los escritores, que se aferran a repetir el ciclo narrativo juego tras juego. Cierto, esta vez abordamos temas como la soledad de Batman, la dualidad con su máximo rival, la importancia de los seres queridos y la aceptación de la sociedad, pero en una ciudad tan triste y vacía todos estos elementos caen sin el peso necesario.

El no dejar descansar al Joker, la falta de innovación sobre los títulos anteriores, varios bugs y un diseño de niveles cíclico merman un poco la experiencia pero no lo suficiente como para no acudir al llamado de la batiseñal. El problema de aquellas obras con un pedigrí tan excelso como el de Batman: Arkham Origins es que alcanzar un estándar de calidad más alto parece a veces casi imposible, y esta aventura, más que una nueva, se siente como una expansión de tus andanzas anteriores. La ventaja es que a pesar de ser menos bueno que los anteriores, sigue siendo un videojuego muy recomendable, especialmente por sus boss battles y las mejoras en el Modo Detective.