Los diputados de Morena en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ahora Ciudad de México, emitieron una serie de observaciones con el afán de acotar los alcances de la popular aplicación móvil Pokémon Go, según se dio a conocer en la más reciente gaceta parlamentaria, con fecha de publicación del 18 de octubre.

Morena vs Pokémon Go

De acuerdo con lo expuesto en este documento, son tres las principales preocupaciones del partido Morena con respecto a Pokémon Go:

  1. El daño, por parte de los jugadores, a lugares considerados patrimonio histórico y cultural.
  2. La seguridad de los usuarios debido a las mecánicas de geolocalización empleadas.
  3. Que la compañía desarrolladora, Niantic, está obteniendo ganancias al usar como puntos de reunión sitios históricos del país.

Daño a inmuebles históricos

Morena ejemplifica que puntos de reunión, las llamadas Poképaradas, como el Bosque de Chapultepec pueden concentrar grandes cantidades de jugadores, lo que acarrea graves daños materiales a los inmuebles y hasta excesiva acumulación de basura.

Si bien es cierto que en México las muchedumbres suelen ser tener poca educación cívica, habría que puntualizar dos cosas: primero, el comportamiento de los usuarios de Pokémon Go no es responsabilidad propia del juego ni de la empresa que lo desarrolla; segundo, llama la atención que este tipo de observaciones las haga el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, cuya dinámica de campaña y presencia política ha sido, al menos durante los últimos 20 años, recurrir a las grandes aglomeraciones de gente en puntos considerados de fácil identificación para la ciudadanía y que, obviamente, son la mayoría de veces edificios, monumentos o plazas de valor histórico y cultural.

Está documentado que en muchas de las marchas de Morena, así como manifestaciones de organizaciones a las cuales apoya o simpatiza con ellas, se perpetran acciones de vandalismo contra la propiedad pública y privada, en su mayoría de veces representada en pintas y grafitis.

Este señalamiento también va en contra del artículo 9 constitucional: “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar”. El derecho a reunirse a jugar Pokémon Go es constitucionalmente igual o más valido que el de las manifestaciones de Morena.

Seguridad

Respecto a los peligros de usar la geolocalización como motor de juego, el documento cita: “Las actuales tecnologías y la información que se genera a partir del cruce de la misma con otras fuentes permiten la identificación directa o indirecta de las personas, sin que la identificación implique la realización de esfuerzos desproporcionados. Por tanto, personas con intenciones maliciosas, podría infligir algún tipo de daño a otras, ya sea patrimonial o físico, sin una búsqueda exhaustiva del otro a través de Pokemon Go”.

Si bien es cierto que los cebos, que propician la aparición de criaturas en las Poképaradas durante media hora, pueden ser usados como ganchos por parte de delincuentes, al final de cuentas se trata de un problema de seguridad del país y no propio de la app. Morena toma muy a la ligera la libertad del usuario de jugar y salir a la calle sin que por ella tenga que ser molestado o víctima de un delito; para el partido, si te atracan jugando Pokémon Go es culpa de Pokémon Go y no parte del problema de inseguridad que reina en el país y que las instituciones no han sabido atacar adecuadamente.

Lo que sí es cierto es que no caería nada mal campañas de concientización más constantes respecto a los usos de caminar a ciegas mirando el celular, pues es una de las principales causas de accidentes en el país (aunque nunca específico de determinada aplicación).

Cobro de permisos

Finalmente, Morena pretende cobrar a Niantic una especie de “derecho de uso” de los inmuebles históricos de la Ciudad de México. Entre sus peticiones, el partido insta al secretario de Cultura de la Ciudad de México a que informe sobre los supuestos permisos que debería tener la compañía para mencionarlos en Pokémon Go.

En la capital mexicana hay ejemplos de consorcios que operan bajo concesión lugares históricos para convertiros en atractivos turísticos, tal es el caso del Monumento a la Revolución, que fue concesionado durante el sexenio de Felipe Calderón a una empresa que ha sabido explotar el lugar como punto de encuentro con café, museo y mirador.

Al tratarse de meras menciones representadas en un mapa virtual, luce difícil que una propuesta así pueda prosperar. Bajo la misma óptica, cualquier mención a estos edificios tendría que estar sujeta a contar con un permiso similar, ya sea para libros, trípticos, aplicaciones de transporte público en móviles, artículos en revistas, recomendaciones en páginas web y un larguísimo etcétera.

Morena vs los videojuegos

Sin embargo, de entre todas las argumentaciones de Morena destaca una donde cita:

“¿Para qué preocuparse del desempleo, las desigualdades, la violencia social, si lo más importante del mundo es caminar como zombis cazando muñecos virtuales? En sociedades privadas de valores, vaciadas de contenido, juegos como el Pokémon Go llenan los espacios ociosos, desolados, del cerebro, así como el espíritu de millones de seres. Incitados a olvidar la realidad, privados de metas e ideales, los videojuegos se erigen en depositarios de la dejadez humana, en trampas donde dilapidar el tiempo finito de vida”.

Más allá de las acotaciones que pide se hagan efectivas a Pokémon Go, el anterior párrafo es una clara denostación y ataque frontal a los videojuegos y sus usuarios que a más de alguno hará revalorar su afiliación y voto.

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Periodista, cinéfilo, lector compulsivo de cómics, asesino de RPG, cazador de trofeos, amante de todo lo que tenga 32 bits o menos y consumado peleador callejero desde Street Fighter II. Cuando no estoy aquí, soy el jefe de la Redacción en Cambio de Michoacán.