[dropcap]N[/dropcap]unca había jugado un Dragon Age, pero puedo afirmar con seguridad que Dragon Age: Inquisition es un RPG de BioWare y Electronic Arts con uno de los mundos más dinámicos, interesantes, divertidos y -sobre todo- grandes que he tenido el placer de visitar; no es poca cosa, luego de deambular durante más tiempo del que me tomaría terminar un sandbox normal todavía existen regiones enteras que no he descubierto.

Dragon Age: Inquisition

Dragon Age: Inquisition es la nueva joya de BioWare, el estudio desarrollador de Mass Effect, y a pesar de tratarse de universos abismalmente diferentes (fantasía medieval contra ciencia ficción en el espacio), cualquier fan del comandante (o la comandante) Shepard encontrará que todo lo que hizo grande a su saga estelar favorita se encuentra aquí también.

No quiero decir que Dragon Age: Inquisition es un “skin” medieval de Mass Effect, pues así como hay similitudes existen numerosas diferencias, la más grande de éstas viene del propio entorno: mientras que en Mass Effect recorremos niveles en distintos planetas y lunas en niveles relativamente cortos y lineales; aquí nos enfrentamos a un mundo abierto, y uno que solamente puede ser clasificado como enorme.

Y al decir enorme me refiero a decenas y quizá centenares de hora de juego y una tonelada de lugares por conocer. La campaña central puede tomarte 100 horas y ni así habrás vencido a todos los dragones, cumplido con todas las misiones, ni llegar al máximo nivel o desbloquear todas las habilidades posibles. Vaya, es más que probable que tras este tiempo haya todavía decenas de territorios en los que todavía ni siquiera hayas puesto un pie.

Mundo abiertísimo

El título se desarrolla en un continente con dos países y una región central intermedia. No se trata de un único mapa abierto y explorable desde el comienzo, sino que irás abriendo nuevos puntos/escenarios similar a Final Fantasy X o Final Fantasy XIII-2, pero tomando en cuenta que aquí estas regiones son también muy extensas y hasta un caballo vas a usar para recorrerlas por completo. Lo mejor, revisitando antiguas locaciones verás que todavía se van abriendo nuevos caminos.

Al igual que en otros videojuegos de BioWare lo primero que harás es crear a tu personaje eligiendo entre una de cuatro razas: humano, enano, elfo o qunari; y tu clase: guerrero, pícaro o mago. Esto determinará tus habilidades, estilo de pelea y la interacción que tendrás con el resto, no es lo mismo ser un humano simple y común que un exótico elfo o un desconocido qunari.

Dragon Age: Inquisition
El mundo para explorar es inmenso, una montura será necesaria.

Una vez que hemos definido nuestro personaje, la historia comenzará y es más que probable que no entiendas mucho de ella si, como yo, no has jugado las entregas anteriores de la saga. Pero no te deprimas, BioWare ha puesto a nuestra disposición Dragon Age Keep, un sitio web en el que podemos empaparnos de la trama de los primeros juegos y nos deja tomar las decisiones más importantes y vincularlas con tu perfil de Origin. Dragon Age: Inquisition también soporta importar tu archivo de guardado de los anteriores títulos, lo que traslada tus decisiones más importantes para darle forma algunos elementos del argumento y personajes.

Aquí, en resumidas cuentas tomas el rol de una persona marcada por el destino, literalmente. Con el poder no sólo de la magia sino de cerrar unos misteriosos portales verdes que están apareciendo todo el reino, primero se te señalará como culpable y se te temará, pero más tarde todos buscarán algo de ti y tomarás el rol de Inquisidor, donde de tu juicio y tu coto de poder dependerá el destino de todo el continente de Thedas.

Realmente la historia no es tan interesante como uno pudiera anticipar. El villano se siente sin chiste y pocas veces hay un interés en sus acciones, pero gracias al excelente sistema de desarrollo de relaciones, toma de decisiones y la interacción con un vasto número de personajes, lo que le moldea tu andar por las tierras de Dragon Age: Inquisiton es tu propia manera de jugarlo. Puede no interesarte que la paz regrese al reino, pero sin duda querrás conocer más de quienes te acompañan y mantenerlos a salvo.

Así se matan dragones

El gameplay de Dragon Age: Inquisition es una mezcla entre hack n’ slash y RPG táctico, siendo el primero tu mejor opción para inmiscuirte en la acción y el segundo una vista aérea de la acción que nos permite tomar las mejores decisiones para la batalla, pausando las escaramuzas para decidir la ruta a seguir en el combate.

En un principio pensé que esta mezcla no funcionaría, o que cuando menos no sería lo suficientemente atractiva para ir cambiando de puntos de vista durante los combates, pero en realidad son dos sistemas que se complementan muy bien y nos permiten disfrutar de combates con un gran reto y a la vez más controlados.

Pese a ello, me hubiera gustado ver un mayor uso de medio ambiente en la estrategia de Dragon Age: Inquisition, ya que el plan de batalla se divide simplemente en que unos ataquen de cerca y otros de lejos, pero existen algunos atributos como, por ejemplo, hacer mayor daño al golpear desde un terreno más alto, que pasan de noche y son subutilizados.

Dragon Age: Inquisition
Tus decisiones son las que le dan verdaderamente sentido a la historia.

Los elementos RPG son obvios en la creación de objetos y mejoramiento de armaduras, pero también los podemos ver en la relación entre tu personaje y sus aliados o el mundo mismo, pues al completar misiones secundarias podemos acceder a más zonas por medio de los “puntos de poder” que obtenemos. Estos puntos son la “moneda” de Dragon Age: Inquisition, ya que con ellos también mejoramos un montón de habilidades, parámetros y equipo. Vaya el fin último es ese, volverse más poderoso.

Además de la aventura para un jugador, BioWare incluyó en Dragon Age: Inquisition un modo mutijugador similar al que encontramos en Mass Effect 3; aunque es divertido no es tan indispensable, pero es digno de mención que este modo cuenta con microtransacciones que te permiten obtener más recursos, aunque no interfieren con una partida debido a que solamente aceleran tus posibilidades.

Se agradece este componente para hacer equipo en línea y acceder a otro cúmulo de misiones alternativas, sin embargo aún queda mucho que mejorar en este aspecto. La profundidad del combate estratégico se pierde al trasladar la responsabilidad de controlar a todo un equipo a sólo ocuparte un personaje. Atacar, poner distancia y ayudar a los aliados es la base, pero notarás que el mejor plan es hacerle montón a los enemigos y tener excelente nivel antes de aventurarte con los más pesados.

Dragon Age: Inquisition
El ritmo de combate es ágil en todas las plataformas.

Fue de ello, la inmersión en Dragon Age: Inquisition es enorme, esto gracias al excelente apartado gráfico en consolas de vieja y actual generación, pero sobre todo gracias a un soundtrack y apartado sonoro maravilloso; desde el sonido de tus primeros pasos te darás cuenta de la calidad de la mezcla, y cuando inicies un combate la música épica seguramente te erizará los vellos de la piel. Las voces bien trabajadas y los diálogos certeros rematan la fórmula.

Las diferencias entre consolas de nueva generación y Windows PC es mínima, obviamente en computadora luce mejor, pero salvo algunas sombras en la Xbox One, es difícil percibir cambios mayúsculos en la presentación gráfica.

¿La era de SKyrim?

Seguramente ya estás comparando mi descripción con el juego que alzó la vara de calidad para los RPG de fantasía medieval y en general de los mundos abiertos, me refiero por supuesto de The Elder Scrolls: Skyrim, y aunque yo también lo hice fue mi primera derrota en el juego la que me mostró la diferencia.

En Skyrim los enemigos se adaptan a tu nivel, eso quiere decir que el primer dragón que ves no será mucho más fuerte que tú; en Dragon Age: Inquisition los enemigos tienen su propio nivel independiente del tuyo, además necesitas en gran medida de la colaboración con tu equipo; un dragón es una verdadera bestia que te hará creer que es invencible y los enemigos más fuertes requieren horas de dedicación, un buen plan de ataque, así como las mejores armas y habilidades.

Todo este gran paquete es Dragon Age: Inquisition, un mundo en el que podrías pasar meses enteros sin ver la luz del día fuera de tu casa sólo para descubrir todo lo que hay para ver y hacer. Si buscabas una aventura realmente inmensa ésta será tu compra esta temporada, sólo avisa que muy probablemente las cenas de Navidad y Año Nuevo las vas pasar en las veredas de Thedas.