Marvel estrena este año Guardianes de la Galaxia, una nueva entrega en su Universo Cinematográfico, pero situándola a muchos años luz de la Tierra, por lo cual no tiene (hasta ahora) prácticamente ninguna conexión con la película principal de la saga, la de los Vengadores. Aun así, es interesante saber que este filme es la única propiedad nueva estrenada por la editorial en cines desde el 2011.

Guardianes de la Galaxia

La historia da comienzo con nuestro personaje principal, Peter Quill, quien de un niño común en la Tierra pasa pronto a convertirse en un exiliado espacial y más tarde en un forajido galáctico conocido como Star-Lord, el cual debemos decir es bastante simpático gracias a la actuación de Chris Pratt.

Obviamente, las cosas se salen de control en uno de sus saqueos, y termina no sólo en prisión sino enfrentado a Ronan el Acusador (una especie de Darth Vader a la Marvel) y a sus hombres, ya que todos van en busca de un misterioso orbe que parece ser muy valioso.

Guardians Assemble!

En el camino, y por distintas circunstancias, conoce a los otros personajes que tienen su involucramiento en la historia de Guardianes de la Galaxia: Gamora (Zoe Saldaña), una asesina e hijastra de Thanos, encomendada a recobrar el orbe pero con la idea de traicionar a su jefe; Drax (Dave Bautista), un poderoso alien que desea vengarse de Ronan por matar a su familia, y finalmente Groot (Vin Diesel) y Rocket (Bradley Cooper), dos criaturas (una “planta” y un mapache humanoides) creadas digitalmente que son básicamente un dúo de aventureros.

A pesar de que Marvel sabe lo que hace con sus personajes, en este caso la fidelidad con respecto a los cómics no es mucha; de los Guardianes, fuera de un par de ellos, no es tanta la semejanza con los de las historietas. Obvio que hizo estos cambios para volverlos más atractivos y relacionables con el público en general, y para abreviar la complicada trama y poderlos encajar más fácilmente en el argumento del filme, aunque algunos “trasfondos” creados para los personajes no te los crees, sea por la idea en sí o bien porque en su ejecución hay cosas que no terminan de consolidarse.

Lo peor es el antagonista de Guardianes de la Galaxia, Ronan (Lee Pace), el cual es complejo e interesante en su versión de tinta y papel, ha cumplido varios roles importantes en distintas sagas, y aquí es transformado en un villano totalmente genérico prácticamente similar Malekith de Thor: Un Mundo Oscuro, pero todavía con menos profundidad. Su origen y motivaciones no son siquiera similares a los de los cómics.

Guardianes de la Galaxia
Conoce a los “nuevos” superhéroes de Marvel.

En lugar de Ronan pudieron haber puesto prácticamente a cualquier otro villano, hasta n personaje original, y no habría habido ninguna diferencia. Se entiende que enfocándose la película en el origen de los Guardianes, no había espacio para presentar un villano más complejo, pero de todos modos se desperdicia a un antagonista que daba para mucho más. En fin, no es que eso le importe mucho al público en general.

Diversión pura, y nada más

Guardianes de la Galaxia tiene quizá el tono más ligero de todas las películas de Marvel hasta el momento, y es básicamente un filme de aventura espacial, de esos que a todos nos agradan. Los paisajes creados a nivel visual son maravillosos y las secuencias de acción llenan el ojo, pues están bien coreografiadas y son emocionantes, además de lo interesante de ver los poderes y habilidades de cada uno de estos nuevos superhéroes.

Eso sí, aunque buena, la acción definitivamente no se acerca a los niveles de adrenalina que hemos visto en otras películas estilo “space opera”. Lo que se agradece es el desfile de caracteres secundarios para brindarle un poco más de complejidad a la trama y también un pretexto para las secuencias que derrochan efectos especiales, como Gamora (Karen Gillan) contra Korath (Djimon Hounsou).

Guardianes de la Galaxia
Lee Pace hace de Ronan un malo muuuy malo.

Guardianes de la Galaxia usa bastante el humor, con diálogos divertidísimos y algo de humor físico, pero no al grado de abusar y meterlo en momentos donde no cuaja… excepto al final. Las actuaciones son buenas y, fuera de los villanos genéricos, cada uno de los Guardianes cae muy bien y en algunos casos (el ex luchador Dave Bautista) sorprenden con una interpretación más tridimensional de lo esperado.

Otro elemento importante de Guardianes de la Galaxia es la música, que si tienes más de veintitantos años seguramente te tocó crecer con rock clásico, el cual aquí es una especie de motivación para Star-Lord. Aunque revivir buenas rolas es agradable, sí se siente un poquito sobreutilizada la banda sonora, pues cada escena es acompañada por una canción y se siente como un recurso más pensado para vender copias del soundtrack que otra cosa.

También hay que admitir que hay un par de cosas metidas casi con calzador, especialmente el personaje de Yondu (Michael Rooker), un fundador de los Guardianes originales en los cómics, aquí un saqueador y padrastro/jefe de Star-Lord, que si bien puede decirse que su papel sí es instrumental en la trama, también parece que se le dan varias escenas únicamente a modo de fan service y que bien pudieran haberse ahorrado.

Conclusión espacial

En general, Guardianes de la Galaxia es palomera y divertida, Marvel ha probado una vez más que ir al cine a ver una de sus películas es garantía de pasársela bien. Sin embargo, si esperabas algo más sustancial o al nivel de películas más recientes de ellos como Capitán América y el Soldado del Invierno, pues no, ésta es “de las otras que hace Marvel”. Y si eres fan de los cómics, de esos que se cortan las venas cuando cambian algo, mejor ni la veas. El filme ya tiene anunciada una secuela (julio de 2017), lo cual no está nada mal, porque el espacio en Marvel es algo inmenso de explorar, así que es buen momento para abordar la nave de esta nueva saga.