La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis es la más reciente película animada de la Liga de la Justicia producida por Warner Bros. Se trata de una secuela directa a Liga de la Justicia: Guerra, estrenada en 2014, y en esta ocasión se enfoca en mostrar el origen de otro de los personajes emblema de DC Comics: Aquaman.

La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis

Después de que un submarino fuera atacado por misteriosas criaturas de las profundidades, la Liga de la Justicia (Superman, Batman, Mujer Maravilla, Cyborg, Linterna Verde, Flash y Shazam) tiene que reunirse para encontrar la Atlántida e impedir que el rey Orm lance una guerra contra los humanos.

Por otro lado, tenemos la historia de Arthur Curry, mitad atlante mitad humano, quien de momento está lidiando con la muerte de su padre, y será buscado por la reina Atlanna para que reclame el Trono de Atlantis y detenga la furia de su medio hermano.

Desarrollo submarino

La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis tiene varios problemas tanto por la estructura (la Liga no entra en acción hasta el minuto 40) como por la forma en que manejan la lógica, ya que implicaciones serias, como una guerra entre la superficie y los océanos, parecen pasarse por alto.

Las caracterizaciones del grupo de superhéroes son congruentes con los Nuevos 52 (el actual universo de DC), pero si sólo estás familiarizado con la versión clásica de los personajes puedes hallar a varios casi irreconocibles. Linterna Verde es un patán hecho y derecho, Shazam es el tonto que siempre intenta pasarse de chistosito (¿dónde quedó la Sabiduría de Salomón?) y Superman tiende más a la acción que al diálogo, sin mucha de la rectitud y nobleza del héroe clásico.

Fuera de Aquaman, la participación de la Liga de la Justicia en sí no es tan importante, aparte de Cyborg, que es útil con sus gadgets, y Superman, quien salva a todos en una parte de la película, Flash, Linterna y Shazam se la pasan en la base, haciendo básicamente nada.

La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis
Saluda a Aquaman, tu nuevo héroe favorito.

El peor caso es el de Batman. El encapotado no participa en ninguna de las batallas de La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis, sus proezas de detective sólo funcionan porque el resto de los miembros tiene la inteligencia de un niño de dos años, y en general parece que su único papel es darle órdenes a las apps de Cyborg.

Las fortalezas (de la Soledad)

El Trono de Atlantis cuenta con varias secuencias de acción, aunque bastante dispersas entre sí, las cuales a pesar de no ser nada memorables están bien animadas y cumplen con su cometido, pero sin llegar de ninguna forma al nivel de interés de la última película animada de DC.

El arco de Aquaman es bastante sólido, y aunque como superhéroe no se luce tanto -se esperaba, debido al contexto del argumento-, su origen está bien contado y es probablemente el único personaje de la película que sí cae bien en todo momento.

La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis
Mientras tanto en el Salón de la Justicia…

Los personajes de apoyo, como la reina Atlanna, Mera (la futura esposa de Aquaman) y el doctor Stephen Shin están bastante bien representados. Aunque el papel de Black Manta tiene poco que ver con sus recientes encarnaciones en las historietas, es instrumental para que varios puntos de la trama conecten. También hay una aparición más verdaderamente sorpresiva, que a los asiduos lectores de cómics seguro les gustará, y no me refiero a la de la escena post créditos.

Veredicto

Con una duración de 72 minutos, La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis parece tener un conflicto de identidad, pues no sabe si ser una película o una serie animada. Por un lado está el intento de hacer crecer a algunos de los integrantes de la Liga (Cyborg, lidiando con su pérdida de humanidad, Superman y Mujer Maravilla ahora están noviando), pero éste no llega a desarrollarse por falta de tiempo y las resoluciones o no se dan o pasan “porque sí”.

Por el otro, la trama principal es poco profunda por la falta de tiempo causada por lo arriba mencionado, pero también por la mediocridad de los escritores, quienes no pudieron entretejer algo más complejo que aprovechara mejor a los integrantes de la Liga.

Como ya se mencionó, a pesar del buen intento de drama que podría interesar a una audiencia un poco más madura, la lógica de La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis está llena de huecos, incongruencias, momentos infradesarrollados y varios elementos forzados. Uno pudiera pensar que el largometraje está pensado para los más chicos, pero tampoco es así, ya que incluye bastante sangre y violencia (sello de Los Nuevos 52, lo mismo del filme anterior).

En conclusión, a pesar de que hay un par de cosas que apreciar, La Liga de la Justicia: El Trono de Atlantis es un desastre, y se convierte en el cuarto fracaso seguido de la división de animaciones de Warner Bros. basadas en DC. Es increíble pensar que a estas alturas, hay shows de Nickelodeon y Cartoon Network con mejores escritores que a los que contratan para desarrollar las películas de estos clásicos superhéroes.