¿Has leído alguna vez cómics de The Walking Dead? Si la respuesta es no, no importa, deberías hacerlo, son mejores que la misma serie de televisión. ¿No te gusta la serie de televisión? Cuánto mejor, dale una oportunidad a la historia original sobre zombis y el fin del mundo. Claro que más de 130 números puede parecer abrumador, así que una buena forma de obtener una experiencia similar, aunque en otro formato, es el videojuego homónimo de Telltale Games.

The Walking Dead: Season One

No importa si no te gustan las temáticas post apocalípticas, los zombis, la sangre o las historias de terror, ciertamente este juego tiene un poco de todos esos ingredientes, pero su aderezo especial es la intrincada y bien planteada narrativa que te invita a seguir picando botones con tal de desentrañar la historia.

Publicado originalmente en formato de episodios prácticamente cada seis semanas, quizá ahora es el mejor momento de probar The Walking Dead: Season One ya que tenemos todos los capítulos disponibles y hasta podemos comprar el juego compilado en formato físico. Cualquiera que sea tu elección, la forma de progresar es simple y tiene similitudes con una serie de televisión en cuanto a cómo se aborda la trama.

Del cómic a la tele a los videojuegos

Siendo una historia original ubicada en el mismo universo, cada episodio es semi autoconclusivo en sí mismo y aborda un ángulo diferente del apocalipsis zombi mientras avanzamos varios meses, siempre con Lee, un ex convicto afroamericano, como protagonista, y Clementine, una niña que encuentras justo al comenzar y que será nuestra fiel compañera. Obviamente nuestro objetivo es mantener a salvo a ambos, pero no se puede decir lo mismo del resto de personajes con los que nos toparemos.

Algo por lo que todo el mundo cacareó la historia del videojuego The Walking Dead fue por la capacidad de volver al espectador el mismísimo gatillo que activa los giros de tuerca en la trama. De manera continua tendremos que seleccionar entre diversas opciones, algunas aparentemente superfluas, como entregarle un dulce a un integrante de tu grupo, y otras más directas (y dolorosas), que básicamente deciden quién vive y quién se salva.

En cualquier caso, todas, absolutamente todas nuestras decisiones e interacciones tienen un peso específico en el desarrollo del argumento y suelen ser difíciles de tomar, y si bien el final es exactamente el mismo al terminar el quinto episodio, la forma en cómo llegamos a esta conclusión puede variar mucho, desde quién nos acompaña, quien confía en nosotros y hasta la “integridad física” de Lee.

The Walking Dead (videojuego)
Sí hay algo de moronga y escenas fuertes, pero están muy trabajadas para aparecer como elemento narrativo y no por mero fan service.

¡Thriller!

El argumento nos llevará a formar un pequeño grupo de sobrevivientes, pero en este lugar todo tiende a salir mal y pronto entenderemos que los no muertos son los menos peligrosos. Los que todavía tienen su cerebro intacto son los que nos pondrán contra la pared, y no hablo sólo de enemigos o rivales, sino de integrantes de tu propio grupo. Cada decisión te dará ese peso de responsabilidad o de alivio, pero en algún momento te alcanzará y te hará reflexionar, enojarte o incluso dibujar alguna lagrimita.

Lo curioso es que The Walking Dead no recurre a rebuscados sistemas de shooter, exploración o interacción con el mundo y los personajes. El juego es tan simple como los point and click de antaño, donde bastaba seleccionar alguno de los elementos que brillaban en la pantalla para tomar un ítem, observarlo, iniciar una conversación o resolver algún acertijo, que en el caso de este título son puzles de lo más sencillo.

Nada de correr, nada de disparos (bueno, un par, pero no como te imaginas) y nada de brincos difíciles ni maniobras milimétricas, aquí es hablar, buscar, recolectar y activar los diversos eventos que avanza la historia. Vaya, morir es prácticamente imposible y si a esto le sumas que todos los logros/trofeos salen con sólo terminarlo, estamos ante uno de los juegos más sencillos a últimas fechas.

The Walking Dead (videojuego)
Varios momentos te quedarás de “chale :(“.

Pero quizá también eso es parte del encanto. Telltale Games no se esforzó en crear mecánicas complicadas de gameplay sino en la historia que tenemos enfrente, y es accesible para que lo juegues tú que llevas años con tus consolas, tu novia que sólo juega Candy Crush, y hasta tus padres. Si tienes el juego en Vita o alguna plataforma táctil, la dificultad y los controles se simplifican todavía más (para bien).

Qué hubiera pasado si…

A pesar del nulo reto, The Walking Dead tiene un replay value altísimo, entendiendo esta característica como la habilidad que tiene el juego de dejarnos picados hasta terminarlo y de tomar el control una vez más ya que vimos el final. Gracias a los montones de decisiones y escenarios posibles, volverás a recorrer este mundo zombi no una, ni dos, sino tres o cuatro veces más con tal de ver “qué hubiera pasado si”. En mi caso lo terminé en PlayStation 3 un par de veces, y tomé de pretexto el descuento en PS Vita para volver a recorrerlo otras tres, siempre encontrando aunque sea un detalle nuevo e interesante.

Gráficamente The Walking Dead no es una joya, pero los desarrolladores supieron imprimir una estética en 3D que se asemeja mucho a los trazos y el estilo del cómic de Robert Kirkman. Por ahí tiene tiempos de carga algo larguitos y de repente se alenta medio feo entre las transiciones de escena a escena (excepto en la PC), pero se le perdona porque es un perro juegazo zombi.

The Walking Dead (videojuego)
400 Days es un capítulo adicional que sirve para conocer a los personajes de la segunda temporada.

Los actores de voz también hace una labor increíble. Y tal vez increíble es un adjetivo que queda corto al estupendo trabajo de voces. Cada personaje tiene su tono, acento y hasta modismos distintivos, y junto con lo bien estructurado de sus guiones es imposible no empezar a generar cierto apego (u odio) a cada uno de ellos.

El título cuenta con un DLC llamado 400 days, que también encuentras en algunas versiones físicas. Se trata de mini historias que sirven para presentar a algunos de los personajes de la segunda temporada. No es imperativo que lo juegues por ahora, pero seguramente será crucial hacerlo antes de probar la segunda parte.

Así que si por alguna extraña, extrañísima razón, aún no pruebas esta auténtica chulada, te recomiendo que lo hagas a la de ya. Repito, no importa si no te gusta el cómic, la serie de televisión, los zombis o ni siquiera conoces el concepto. La pura historia de Lee y Clementine, junto a su sencillo gameplay te atraparán; y después de que tomes la última decisión seguirás pensando en el final por meses: qué hubieras cambiado, qué hubieras respondido, qué te hubiera gustado hacer. Y volverás a jugar The Walking Dead: Season One una y otra, y otra vez.