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Críticas, análisis y reseñas

Reseña de Final Fantasy Type-0 HD

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Final Fantasy Type-0 HD

¿Qué es lo que más se extrañaba de un Final Fantasy desde que la saga dejó la original PlayStation con tres de sus mejores exponentes en la primera consola de Sony? Si bien el combate ha evolucionado hasta parecerse muy poco al de las primeras entregas y el diseño de personajes aboga por cabello súper realista y rostros andróginamente afilados, lo que más añoramos de los primeros títulos de la franquicia es el mapa general del mundo. ¿Y qué creen? Final Fantasy Type-0 HD tiene su mundito para explorar a la vieja usanza y sólo por eso vale la pena conocerlo.

Final Fantasy Type-0 HD

Originalmente lanzado como uno de los últimos juegos para PSP a finales de 2011 y visionado como parte del universo Fabulla Nova Crystallis –que comparte elementos con Final Fantasy XIII y Final Fantasy XV-, nunca pudimos probar en Occidente esta joya de RPG que recibió halagos y buenos críticas de parte de la prensa y los usuarios japoneses. ¿Qué aclamaban? La oscura pero bien engrasada historia, así como un adictivo y vívido sistema de batalla que se parecía a todo, menos a Final Fantasy.

Quizá por eso mismo fue que en aquel momento Square Enix no se convenció de lanzar Final Fantasy Type-0 en América, al considerarlo una apuesta demasiada arriesgada porque se salía del molde y el rumbo que había tomado la franquicia durante los últimos años.

Sin embargo, helo aquí. Ya sea más que nada como herramienta mercadológica para vender la demo de Final Fantasy XV o para treparse al tren de las remasterizaciones, hay que recalcar al menos este caso se trata de un título que nuestro mercado nunca tuvo la oportunidad de jugar de manera oficial de otra forma que no fuera importándolo o con una cuenta PSN japonesa. Y aunque esperamos más tiempo de lo necesario y ya se nota el paso del tiempo, es una buena inversión.

Clase Zero

La historia de Final Fantasy Type-0 HD se centra en un grupo de cadetes llamado Clase Zero, jóvenes con increíbles poderes capaces cambiar el balance bélico en el conflictivo mundo de Orience. Cuando la armamentista nación de Milites, comandada por Cid Aulstyne, invade la región de Rubrum, todo parece venirse abajo. El cristal que protegía a los ciudadanos y fortalecía la magia de los cuerpos armados del país se vuelve inútil cuando Milites logra colocar un irruptor que evita que puedan usar cualquier ataque mágico contra ellos.

Al borde de la derrota y todavía con un poderoso L’Cie haciendo añicos a lo mejor de su tropas, la caída de Rubrum parecía inminente, hasta que los cadetes de la Clase Zero regresan a su hogar para defenderlo. Los chicos no sólo derrotan a las tropas de Milites, sino que son capaces de realizar magia y vencer al L’Cie pese al irruptor colocado.

Final Fantasy Type-0 HD

Rem y Machina destacan como personajes centrales de entre los catorce miembros de Clase Zero.

Estos primeros minutos se nos narran con una emotiva secuencia cinemática al puro estilo de Square Enix. El tono oscuro, bélico y de perenne drama de Final Fantasy Type-0 HD inmediatamente nos invade y es cuando el juego nos suelta para controlar los primeros pasos de Ace y el resto de cadetes de la Clase Zero, mientras escuchamos las últimas y desgarradoras palabras de Izana, un joven soldado de Rubrum que fallece atado por las limitaciones del irruptor y el pánico en la cara al sentir acercarse la muerte para él y su fiel chocobo.

Final Fantasy Type-0 HDTras esta misión –que sirve a manera de tutorial de Final Fantasy Type-0 HD-, nos enteramos que Machina y Rem, dos personajes a quienes rescatamos al principio, se unen a la Clase Zero.

La sorpresa es mayúscula pues este grupo se trata de una élite especial que se encuentra por encima de cualquier ejército y en gran medida con su propia agenda. La misma líder de los cadetes, Arecia Al-Rashia, hace evidente su desconfianza para con los nuevos integrantes.

No tardamos mucho en tener el primer giro de tuerca. Machina Kunagiri es hermano de Izana, el joven al que vemos morir en el primer episodio, y su sorpresivo ingreso a la Clase Zero responde a los intereses del gobierno de Rubrum por mantener un espía entre ellos.

Más interesante aún, la muerte de Izana parece estar más relacionada con la misma Clase Zero como culpable, que con el ejército invasor. Los engranajes empiezan a girar y ajustarse, mientras una serie de revelaciones y conspiraciones desfilan.

Algo que me gustó de Orience es esa intencionalidad de Square Enix de hacerte sentir que realmente vives en un mundo propio, con su cultura, su civilización, sus leyendas y todas clases de detalles que ayudan a la inmersión. Me encantó el manejo de la muerte y el olvido, y como en este lugar los recuerdos de los muertos son borrados para que no interfieran con la vida de quienes se quedan detrás de ellos.

Ciertamente Final Fantasy Type-0 HD recurre nuevamente a la sobre explotación de conceptos autóctonos haciéndolos pasar por cosas cotidianas; palabras como L’Cie, Peristylium, Tempus Finis y Agito se atraviesan incansablemente como si habláramos de tacos, tamales y carnitas, y en un principio cuesta trabajo darle seguimiento a todo esto sin sentir la historia convulsionada.

De hecho, pasan al menos cinco capítulos hasta más o menos empezar a entender de lleno los motivos reales de los personajes (protagonistas y antagonistas), y si a esto le sumamos la posibilidad de perderte algunos “escenarios” o de que estos cambien dependiendo el personaje activo que traigas (de entre los catorce para escoger), así como la posibilidad de New Game +, es obvio que la trama deFinal Fantasy Type-0 HD está hecha para prestarle mucha, mucha atención y rejugar el título varias veces para comprenderla en su totalidad. Terminarlo varias veces, vaya, o habrá más dudas que respuestas.

Final Fantasy Type-0 HD

La doctora Al-Rashia es la creadora de la Clase Zero.Las secuencias cinemáticas fueron retocadas y añadieron algunas nuevas.

Un tip al respecto -que seguramente los fans de los JRPG no necesitarán- es hablar con cada personaje no controlable (NPC) que se encuentren. A pesar de la intrincada trama, la narrativa es sólida y alimentada en gran medida por todo lo que los habitantes de Orience tienen que decir. Sus diálogos están muy bien escritos y además de ayudar a facilitar la comprensión de la trama, te hacen reflexionar sobre los horrores de las guerras, la importancia de recordar a quienes se nos adelantaron en la muerte y los lazos con aquellos a quienes se ama.

Action RPG y combate táctico

Pasando al sistema de combate, Final Fantasy Type-0 HD se aleja de la fórmula de turnos (o turnos disfrazados) para ofrecernos un action RPG puro. Podemos movernos por el escenario, rodear a los enemigos, encontrar un punto débil o bien tomar distancia, más o menos similar a Final Fantasy VII: Crisis Core y la saga Kingdom Hearts, aunque no tan dinámico como en el crossover con Disney y con una cámara más confusa.

Final Fantasy Type-0 HD

Cada botón realiza una acción distinta, puedes equiparte las mismas a tu conveniencia.

Flanquear y estudiar los patrones de los rivales de hecho es vital, sobre todo para hacerle frente a oponentes de mayor nivel, pues nos da oportunidad de realizar un Kill Sight, movimiento que mata instantáneamente a quien sea y que se genera como una oportunidad esporádica durante el combate, ilustrador por un cursor rojo.

Los jefes y enemigos más poderosos también cuentan con puntos débiles para bajarles bastante sangre de un golpe y que podemos identificar cuando el cursor se ve de color amarillo. Ten en cuenta además que usar los ítems conlleva un riesgo, pues al entrar el menú no se pausa la acción.

Pero a pesar de ser más orientado a la acción, el combate no pierde para nada el componente táctico. Al contar con catorce personajes para escoger tenemos varios tipos de especialistas: algunos son buenos en la larga distancia (como Ace y Cater), otros se sienten mejor actuando de cerca (como Machina, Queen y Cinque), los especialistas en magia y soporte (como Rem y Deuce) y varias posibilidades más. No olvidemos aparte los Eidolons/Summons, invocaciones que causan gran daño a los enemigos a costa de sacrificar al cadete en esa misión… y para tenerlos todos necesitarás al menos un par de vueltas por Final Fantasy Type-0 HD.

Al iniciar cada misión tendremos que elegir a los tres personajes activos (y podemos rotar entre ellos en batalla), junto a los de reserva, que entrarán cuando hayan eliminado a alguno de tus miembros; por su parte, los cadetes muertos no pueden ser “revividos” sino hasta terminar la misión. En la práctica esto funciona muy bien, pues aparte de añadirle dificultad le da cierto dramatismo al conflicto, las víctimas del mismo y las consecuencias de ir perdiendo tus hombres en el campo.

Esto no quiere decir que no hacer una buena selección te atore en una misión. Puedes terminar Final Fantasy Type-0 HD con cualquier combinación de cadetes, pero seleccionar a los más adecuados para ciertas situaciones, o con los que te acomodes más, puede facilitar el trámite. Yo, por ejemplo, nunca me hallé con King y no lo usaba ni por error.

Final Fantasy Type-0 HD

Cuando el cursor se pone en color rojo es el momento de atacar para el Kill Sight.

Las peleas no sólo son dentro de las misiones. Como comentaba al inicio, el mapa del mundo regresa con todo y los encuentros random. Además, hay un segundo tipo de batalla, a manera del juego de mesa Risk, donde tienes que guiar pequeñas filas de soldados y tomar posiciones enemigas en el mapa. Este elemento me pareció totalmente prescindible, mucho tutorial para realmente pocas posibilidades. Dentro de las cosas que removieron de la versión original de PSP, me parecía más adecuado conservar el componente multijugador y mejor dejar fuera la lucha de escuadrones.

Pese a la ausencia del multiplayer, todas las magias y ataques especiales que sólo podían ejecutarse de esta forma fueron trasladadas a la campaña tradicional de un jugador. Otra de las adaptaciones de Final Fantasy Type-0 HD es la Arena, un espacio donde en PSP podías dejar en reposo la consola mientras tus personajes entrenaban y subían algunos niveles por sí solos. En las actuales consolas es algo similar, cargas el archivo de guardado en la Arena y al retomar al día siguiente el juego notarás que subieron de nivel tus monitos.

Aunque esto se presta a explotar el sistema, pues en lugar de esperar a que pase un día (o más), mueves el reloj/calendario de la consola y cargas el archivo de  Final Fantasy Type-0 HD. Así rápidamente puedes subir decenas de niveles a varios personajes en cuestión de minutos.

Remasterización del pasado

En lo que obviamente sí se nota un brinco respecto a la versión portátil es en el apartado técnico, específicamente de la presentación visual. Los modelos de baja resolución de los protagonistas, monstruos y personajes en general fueron cambiados por aquellos de las secuencias cinematográficas (o rehechos en algunos casos), y  lucen muy bien.

Ciertamente no todos los modelos y texturas fueron mejorados, y de repente en una escena notarás que alguno de los personajes tiene cara de “a mí no me remasterizaron”. Mismo caso de los escenarios, ya que salvo un par de lugares, el resto tiene texturas planas que solamente fueron reescaladas para que no lucieran tan pixeladas en Xbox One y PlayStation 4. Esto sin contar el diseño seccional del los niveles: avanzas por pequeños pasillos y cuartos con pantallas de carga a cada momento,clásico en aquella época, pero que denota que éste título ya es de un par de generaciones atrás. Hasta el mapa carga así.

La música está a la altura que ya todos conocemos de la franquicia, o sea excelente y pegajosa, y Final Fantasy Type-0 HD viene además con la opción de doblaje en japonés e inglés. Hay algunos problemas de sincronización con los labios y le falta punch a algunos actores de doblaje en cualquiera de los dos idiomas. Curiosamente, en lo personal me parece que se escuchan (y “sienten”) mejor en inglés.

Final Fantasy Type-0 HD

Machina es uno de los mejores personajes de un Final Fantasy a últimas fechas.

Pese a todo, Orience nos agrada

No se puede negar que hay ciertos detalles que faltaron pulirse en la remasterización, pero el adictivo sistema de combate, la sublime historia y la necesidad de terminar varias veces el juego logran sobrepasar cualquier problema. Final Fantasy Type-0 HD es como uno de esos enemigos que enfrentas hacia el final, una quimera de tres cabezas: primero, con muchísima nostalgia y el “feeling” de un Final Fantasy de antaño; por otro lado, con un sistema de batalla vertical y suficientes innovaciones que lo convierten en una entrega muy original, y como cereza del pastel la impresionante demo de Final Fantasy XV.

Periodista, cinéfilo, lector compulsivo de cómics, asesino de RPG, cazador de trofeos, amante de todo lo que tenga 32 bits o menos y consumado peleador callejero desde Street Fighter II. Cuando no estoy aquí, soy el jefe de la Redacción en Cambio de Michoacán.

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Cine y TV

Crítica de Neruda

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Crítica de Neruda.

Dice Pablo de Rokha en su libro Neruda y Yo: “Pablo Neruda no pretendió poner su nombre al servicio del Partido Comunista, pretendió poner el Partido Comunista al servicio de su nombre”, recordando el dentado ego protagónico del Nobel de Literatura, un modus operandi que ni siquiera su exilio mermó, cuando se compartió en el comunista más importante y buscado de Chile. Casi 70 años después el cineasta Pablo Larraín logra colocar el nombre del poeta al servicio de su última obra, una película sobre un policía que lo persigue hasta la Patagonia.

Neruda

Neruda, sin ser un biopic, retoma elementos de la huida del poeta de su país natal en 1948, cuando siendo senador es acusado de traidor al régimen del entonces presidente Gabriel González Videla; una historia donde Pablo parece nunca querer escapar y el gobierno jamás realmente aprehenderlo, pero que en el estira y afloja revela a su verdadero protagonista: Óscar Peluchonneau, un investigador encargado de dar con el congresista desaforado.

Interpretado por el mexicano Gael García Bernal, Óscar se convierte en el narrador de este relato que navega entre el western y el noir, en la voz en off que subraya lo obvio y lo no tan obvio, se transforma en la sombra de Neruda cuando éste sale a cuadro y cuando no lo está, dibujando, imaginando, armando castillos en el aire con la eventual captura del escritor, contrarrestando sus versos con una prosa tosca pero descriptiva a todo volumen que refleja no sólo los pensamientos del agente, sino el eterno instinto de competencia entre los dos, aún en lo literario.

Ambos se persiguen, se prueban, se topan sin darse cuenta o haciendo como como que no se toparon, juegan a seguirse encontrando incidentalmente, a retar sus habilidades para escaparse y seguirse la pista mientras cada uno cree poder escribir la conclusión de la novela policial que entretejen.

El (rebuscado) lenguaje Larraín

El director Pablo Larraín, por su parte, ideó su propio lenguaje audiovisual paralelo, buscó la forma de transformar los versos del chileno en imágenes que se reciten a sí mismas y maquilló los textos de Óscar para que compitan con la riqueza literaria de Pablo. El cineasta cambió para éste, su sexto largometraje, su manera de concebir ficciones: sus planos íntimos y cercanos, como en Post Mortem, no llegan a la cita en favor de un atractivo pero abrupto lenguaje fílmico a base de tomas abiertas y efectos especiales de antaño que evocan la lírica, la nostalgia y el arte.

Sin embargo, Larraín abusa de ello. Media función se va entre guiños y recursos que lucen reiterativos y rebuscados ante la obvia narración, porque pareciera en muchos momentos que para el director era necesario que la película se contara a sí misma en voz alta. A favor, la cinematografía pierde su efecto pero no su encanto gracias a las atinadas interpretaciones y el inquebrantable guion de Guillermo Calderón que le acompañan.

Luis Gnecco (“Cucaracha” en Narcos) es un Pablo Neruda creíble e increíble a la vez. El filme lo coloca como un recalcitrante militante comunista -al grado de no asearse por considerar la higiene un valor imperialista-, pero poco a poco vemos a la realidad detrás del mito, al poeta después de sus versos: un hedonista repleto de arranques e incoherencias, fino en el arte del debate socialista y amante de los placeres excesivos de la burguesía, de las prendas lujosas, de las bacanales y todo lo que el dinero pueda pagar. Gnecco destruye y reconstruye su personaje ofreciendo al público una rica variedad de facetas que apenas quizá asoman a describir la realidad del mismo.

Mercedes del Morán, también versátil y atinada en su papel de la pintora Delia del Carril, esposa abnegada, abnegadísima, de Pablo Neruda, capaz con la misma gracia de soportarle cualquier desplante que de aconsejarle sutilmente sobre su futuro y servir como la comparsa de sus caprichos extra maritales.

Finalmente Gael García, el invitado mexicano incómodo y viejo conocido de Larraín en No (2012), el personaje fuera de la realidad histórica que se inventa a sí mismo mientras avanza Neruda, secuestrando a mano armada el protagonismo del Nobel chileno. Óscar Peluchonneau es casi una metáfora de Pablo, con un pasado pobre y lleno de miseria que encuentra en un segundo tramo de su vida la oportunidad de reivindicarse y forjar su propio camino, de encontrar el éxito, encarnado para él en atrapar a Pablo Neruda, el comunista traidor.

Interesante historia no tan de Neruda

Y cuando Pablo tiene que huir, cuando de verdad tiene que hacerlo durante el tercer acto de la película, Neruda se redime a sí misma. La narrativa subrayada y la cinematografía poco ortodoxa de Larraín se revelan como ingredientes de esta cuasi ficción que sólo toman su justo lugar en las secuencias finales -en la nieve y muy bien logradas- y desvanecen un poco la pretenciosidad que por momentos desborda esta obra. Desgraciadamente para muchos que esperaban algo más apegado a la realidad histórica y pese a lo atractivo de su apuesta, Neruda es casi una película de Óscar Peluchonneau, de cómo este policía se transforma en la creación más interesante del poeta, aunque esto de verídico no tenga nada. Un filme sobre lo nerudiano del Chile de aquellas épocas más que de Pablo Neruda mismo.

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Cine y TV

Crítica de Escuadrón Suicida

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Póster de Escuadrón Suicida.

Para casi todos de quienes gustan del cine de superhéroes sólo existe una fórmula correcta de hacer películas del género. Cualquier producción que se aleja de este molde se enfrenta al rechazo y la comparación con lo que pudo haber hecho o ya hizo Marvel. Escuadrón Suicida no se escapa de esas muchas veces odiosas comparaciones, y aunque dista mucho de ser un fino largometraje, tiene varios puntos a su favor que lo convierten en un entretenido estreno.

Inspirada en el cómic homónimo de DC y bajo la dirección y guión de David Ayer (Día de Entrenamiento, 2001), Escuadrón Suicida, contrario a lo mostrado en Batman vs Superman: El Origen de la Justicia, se toma más libertades narrativas, pero dado lo desconocido que este equipo es para la mayoría del público, incluyendo los lectores frecuentes de historietas, nunca se convierte en tema álgido de debate.

Escuadrón Suicida

Las diferencias entre el filme y el material original se establecieron para apelar a una audiencia más amplia, pasteurizar la crudeza de varios de los integrantes del equipo y generar un imán de taquilla con algo que se ubique fácilmente, en este caso la figura del Joker.

Con estos cambios en mente y al menos un par de revisiones sobre la versión filmada en primera instancia, Escuadrón Suicida es la entrega del Universo Extendido de DC con más sabor a Marvel: acción con varios tintes de comedia y una trama sencilla que centra su posible éxito en el clic que los protagonistas logren hacer con el espectador.

Amanda Waller, una oficial de seguridad al servicio de la Casa Blanca, idea un grupo de choque integrado por poderosos villanos convictos. Su idea es que éste sirva en caso de que “el siguiente Superman no resulte ser tan amable”.

Su  primera misión es infiltrarse en una ciudad presa de un misterioso “ataque terrorista” y rescatar a una persona muy importante para el gobierno americano. El argumento es una línea recta con un par de desviaciones ligeramente sorpresivas hacia el segundo acto, pero a pesar de que peca de simple -y a veces algo ingenua- encaja muy bien en la dinámica de que son los personajes y no la trama quienes dirigen la función.

El equipo de antihéroes

Deadshot, un asesino a sueldo que jamás falla un disparo. Mientras su versión de cómic es bastante cruel y despiadada, Will Smith da vida a un mercenario más humano y carismático, sabedor de sus “pecados” y buscando de cierta forma redimirlos. Su motor para embarcarse en la misión es su hija, con quien perdió comunicación tras ser encerrado.

Margot Robbie es Harley Quinn, quizá el segundo gancho comercial más importante en Escuadrón Suicida. Una siquiatra que se enamora de un antiguo paciente, Joker, con quien mantiene una enfermiza relación de amor y sumisión para luego ser enemiga recurrente de Batman. Con espectaculares habilidades de gimnasia y combate, no tiene mucho sentido de cualquier forma que manden a la guerra a una arlequín con bat; fuera de eso, su personaje se adueña rápidamente de la pantalla con sus bromas y retorcida lógica.

El Diablo (Jay Hernández) es seguramente la sorpresa en el casting. Se trata de un chicano con habilidades piroquinéticas impresionantes, pero un pasado tan oscuro que prefiere mantenerlas a raya. Para el público mexicano se convertirá en la estrella del equipo, no sólo por su nacionalidad, sino por lo bien trabajado de su personaje.

Killer Croc es el otro “tumbado” del Escuadrón. Adewale Akinnuoye-Agbaje se pone en la piel de un “cholodrilo” con algunas líneas de diálogo bien pensadas, mas en general dejando mucho que desear si lo comparas con su contraparte de los tebeos. Un hombre lagarto tan chaparro no impone tanto ni en las cloacas.

Jai Courtney, en el rol del Capitán Búmeran, un ladrón sin honor y borracho empedernido que tampoco muestra ninguna habilidad especial como para ser tomado en cuenta en una misión clasificada, sin embargo, el también ex modelo australiano logra una actuación convincente con un personaje tan odioso y poco confiable como divertido. La comparsa de Harley Quinn: mientras ella simplemente está loca de atar, Capitán Búmeran es el tipo vivillo que quiere sacar ventaja de cualquier situación, casi siempre con resultados involuntariamente graciosos pero sin inundar la película de chiste tras chiste.

El cuadrado coronel Rick Flag (Joel Kinnaman), la inentendible samurái Katana (Karen Fukuhara), la sensual bruja de miles de años de antigüedad Enchantress (Cara Delevigne) y el prescindible Slikpnot (Adam Beach) completan el Escuadrón Suicida. Mención especial a la interpretación de Amanda Waller por Viola Davis, que le da al clavo en presentar a una mujer sin el más mínimo remordimiento cuando se aplica lo de que “el fin justifica los medios”.

El Joker de Jared Leto

Obviamente, el banquete especial, aunque no necesariamente tan estelar, es Jared Leto encarnando la versión de Joker del Universo Extendido de DC. ¿Lo hizo bien? ¿Logra superar o de menos acercarse a la mítica versión de Heath Ledger? La respuesta corta es no.

Sin adentrarnos en juicios más subjetivos sobre la adaptación, la realidad es que Joker sobra en Escuadrón Suicida. Cierto, el villano de cabellera verde y cuerpo tatuado es parte vital del origen de Harley Quinn, pero su rol es intrascendente para efectos de contar la historia y se siente como un lastre narrativo cada que aparece.

La interpretación de Leto nos deja un par de citas para recordar y una glamorosa escena en Ace Chemicals magistralmente calcada de los cómics… pero nada más. Este Joker es únicamente un imán de taquilla, un cartucho gastado de manera prematura en el afán de DC Comics de colgarle hasta el molcajete a sus largometrajes para alcanzar la línea de tiempo y catálogo de héroes y villanos que a Marvel le han costado ocho años.

Atinadamente, son Deadshot, El Diablo, Capitán Búmeran y Harley Quinn a quienes más se disfruta y los principales ingredientes de esta platillo sobrecocinado que resultó ser Escuadrón Suicida. A ello le sumamos varias escenas de acción bien logradas, efectos especiales creíbles, una sexy cinematografía estilo video musical, interesantes cameos para los fans de las historietas y una aceitada química entre los integrantes del equipo.

¿Por qué sobrecocinado? El montaje mostrado en cines es al menos el tercero de una fila de ediciones sugeridas por David Ayer por la Warner Bros. y por un panel de prueba que sugirió rebajar el tono anárquico de la cinta en pos de algo más familiar.

El corte final es aceptable y sí apela favorablemente más al público en general pero se notan a leguas los cambios: varias de las escenas del Joker presumidas en los avances no llegaron al estreno (algo bueno, en realidad), los protagonistas son muy afables para ser la crema y nata de las felonías y la banda sonora, aunque buenísima como lista de temas musicales, suena sobrepuesta y sin mucho sentido en algunas secuencias.

Escuadrón Suicida, la suma de todas sus bestias

En conclusión, Escuadrón Suicida es la suma de todas sus bestias: la simpatía de Harley, la desazón del Joker, la simpleza de Rick Flag, el tino de Deadshot, la peculiaridad de Croc, la sensualidad de Enchantress, lo vil de Amanda, la comedia involuntaria del Capitán Búmeran y lo sorpresivo de El Diablo. Una película que deja sensaciones encontradas, pero que pese a ello entretiene y sazona con algo de originalidad un cada vez más gastado género.

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Cine y TV

Crítica de Capitán América: Civil War

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Cartel de Capitán América: Civil War.

Capitán América: Civil War ya está en cartelera y con su estreno regresa todo el hype de Marvel con la que quizá sea la película más esperada del estudio desde Los Vengadores. Como si no bastara la expectativa por adaptar una de las sagas de cómics más populares a la pantalla grande, la cereza del pastel es el regreso de Spider-Man a los filmes de “La Casa de las Ideas” y su confirmación como parte del equipo de Iron Man.

Capitán América: Civil War aborda a un nuevo equipo de Avengers: Visión, Bruja Escarlata, Falcon y Viuda Negra conforman este grupo junto al Capitán América como líder y, un tanto más alejado del campo de batalla Iron Man siendo una suerte de publirrelacionista.

Capitán América: Civil War

Sin embargo, el statu quo del equipo es amenazado cuando, tras una accidentada misión en la que pierden la vida varias personas en Nigeria, los Avengers son encarados por el secretario de Defensa estadounidense, Thadeuss Ross, para que se sometan a la jurisprudencia del país y de Naciones Unidas. Como prácticamente ya todo mundo sabe, Tony Stark está de acuerdo en que deben ser supervisados por alguien, mientras que Steve Rogers considera un riesgo estar a las órdenes de un organismo superior.

Es obvio entender el sentimiento de culpa del hombre bajo la armadura de Iron Man por los eventos tras la creación de Ultrón, pero por otra parte todos los argumentos del ex coronel Ross rayan en lo absurdo y desafían la continuidad misma del Universo Cinematográfico de Marvel. Es como si los directores, Anthoy y Joe Russo, pensaran que el público es tonto y no se daría cuenta de tremendos huecos en la trama.

¿Retcon en cine?

El argumento central de Capitán América: Civil War es que Steve Rogers rechaza alinearse a la jurisprudencia del gobierno americano y de Naciones Unidas, algo que resulta incomprensible, pues la Iniciativa Avengers es un programa de defensa orquestado por SHIELD, la agencia de espionaje y antiterrorismo estelar de Estados Unidos y la ONU. Vaya, desde su concepción misma el Capitán América es  un agente de su gobierno y cuando regresa a la acción en la era moderna queda más claro que nunca. Es tan claro que un oficial del Ejército, James Rhodes, es parte de los Avengers con la armadura de War Machine.

Además de eso, también se culpa al equipo de la destrucción en Nueva York, en Los Vengadores, siendo que los superiores de SHIELD lanzaron una bomba nuclear en la ciudad como solución. También se les achaca la caída de los Helicarrier en Washington, cuando el problema fue que estas aeronaves habían sido controladas por Hydra después de filtrarse en los rangos de SHIELD y del mismo gobierno estadounidense.

Pero a los hermanos Russo les importó un pepino los eventos anteriores a Capitán América: Civil War. Fiel a la usanza de los cómics, aplicaron una especie retcon (resetear la continuidad) cual si fuera un recurso válido para justificar una trama que desde el principio se notaba sin botas ni casco: Capitán América se hacía como si nunca había estado bajo las órdenes del gobierno, el gobierno le echaba la culpa de sus decisiones a los Avengers y el espectador hacía como que no había visto las últimas películas del estudio.

Bucky, Zemo y el ensamble de personajes

Para echarle gasolina a la combustión, Capitán América: Civil War añade a Soldado del Invierno y Helmut Zemo. El primero se convierte en la manzana de la discordia entre Rogers y Stark, -uno lo quiere a su lado, el otro lo quiere preso-, en tanto que el segundo funciona a manera de un cuasi titiritero antagonista (porque villano, lo que se dice villano, nunca a llega a ser) con demasiada suerte, intentando mover los hilos del conflicto para avivarlo, aunque la mayoría de ocasiones éste se prende solito por decisiones irracionales de los personajes o por pura y mera coincidencia: todo le sale a aunque no tenga mucho sentido.

El acercamiento a Zemo es muy disímil al de los cómics, y ofrece un personaje bastante más humano, aunque al mismo tiempo más flojo como antagonista de peso. No faltará quien nuevamente acuse a Marvel de no tener un roster a la altura en cuanto a malosos se refiere o de no saber aprovecharlo; en todo caso Marvel luce últimamente tan falto de villanos bien estructurados que es más divertido ver darse de trompadas a sus superhéroes.

Crossbones, en una imagen de la película Capitán América: Civil War.

Ah sí, también sale Crossbones, pero su aparición es meramente anecdótica.

No obstante la trompicada y en muchos momentos ilógica trama, el largometraje mantiene la clásica fórmula Marvel: acción, chick flick, efectos especiales y comedia, mucha comedia. El ritmo narrativo es vertical y sin parones, con una secuencia de acción sucediendo en pocos minutos a la anterior. Eso sí, cuando los protagonistas comienzan a contar trillones de chistes durante la que se supone es la batalla estelar (la del aeropuerto), es fácil anticipar que es una pelea de mentiritas donde no pasa nada y nadie se lastima. Además nadie puede morir, porque Disney tiene muchos muñecos que vender.

Mientras el primer acto es un absurdo narrativo, el segundo, aún con su combate de chocolate, es bastante divertido; la inclusión de Pantera Negra, Hawkeye, Spider-Man y Ant-Man, le dan uno de los pocos elementos sorpresivos a la experiencia, con estos dos últimos personajes robándose la función por encima de los superhéroes estelares en turno y logrando un interesante ensamble de poderes y habilidades. Pero cuando Capitán América: Civil War debía mejorar y cerrar con broche de vibranium, en el tercer acto, nos ofrece una conclusión estéril y sin mayores repercusiones.

Ni tan guerra civil

El final del filme nos deja ante la sensación de que poco o nada cambió realmente al interior del equipo. Tan es así que Marvel prepara un largo descanso para esta alineación de los Vengadores y explorará caras nuevas en sus próximos estrenos como Black Panther, Capitana Marvel, Doctor Strange y el nuevo Spider-Man, del cual se ve tan poco que es difícil juzgar qué tan buena o mala es esta versión comparada con las anterior.

Al contrario de los cómics, esta Civil War no deja mayores consecuencias ni en el grupo ni en sus integrantes, no hay escombros sobre los cuales escarbar y la construcción de la historia es muy forzada, con eventos que tienen poca o ninguna relación con el plan “maestro” que se fragua tras el conflicto y más bien diseñada para que se luzcan los protagonistas, aunque no tenga mucha lógica.

No importando todo este cúmulo de puntos en contra, tengo que reconocer que al menos en lo general me pasé un buen rato con Capitán América: Civil War. Es un festín en cuanto a acción, un espectáculo en toda la extensión de la palabra con algunos momentos de comedia inteligente, aunque con muy poca carnita. La historia es tan pero tan simple, que prácticamente es imposible emitir spoilers. ¿Qué evento sucede en la película realmente importante como para contarlo y se la eches a perder a alguien? Ninguno.

Palomera y nada más

Pese a su decepcionante contexto del conflicto, Capitán América: Civil War es el clásico blockbuster palomero de verano que por sus bien coreografiadas batallas y el ensamble de superhéroes vale la pena ver al menos una vez, aunque Ant-Man, Iron Man, Los Vengadores y, sobre todo, El Soldado del Invierno son mucho mejores exponentes del buen cine que puede hacer Marvel con narrativas mejor logradas y apegándose a su propia continuidad.

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