Star Trek: En la Oscuridad | Crítica

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Star Trek: En la Oscuridad

El espacio ha sido llamado por décadas la última frontera. La exploración del universo y desentrañar sus milenarios secretos han servido de inspiración a la industria del entretenimiento desde siempre, para un público que sueña llegar junto a sus personajes favoritos a los recovecos más distantes de una galaxia desconocida.

Star Trek: En la Oscuridad

Este sentimiento fue el que los creadores de Star Trek vislumbraron para la serie Viaje a las Estrellas en 1966, que debido a sus bajos presupuestos e historias redundantes tuvo que ser cancelada con apenas tres temporadas. Le siguieron una tonelada de películas, la mayoría bastante malitas, creándole a Star Trek una extraña fama de ser una franquicia popular más no necesariamente una buena.

Paramount Pictures puso a Star Trek en las manos de J.J. Abrams con la intención de reiniciar, relanzar y reformular para 2009 todo lo que la serie tenía de bueno y no había sido aprovechado,  ahora con mucha mayor capacidad por parte de los efectos especiales para retratar historias más verosímiles aun cuando hablamos de futuros tan distantes. El filme fue un éxito en taquilla, pero era sólo la punta del iceberg.

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Star Trek: En la Oscuridad es el regreso a esta reinventada franquicia. Chris Pine y Zachary Quinto retoman sus roles como el capitán Kirk y el primer oficial Spock al mando de la USS Enterprise; junto con ellos viene toda la tripulación que conocimos hace cuatro años, Bones (Karl Urban), Hikaru Sulu (John Cho), Scott (Simon Pegg), Chekov (Anton Yelchin) y la teniente Uhura (Zoe Saldaña), por mencionar a los más destacados. Las actuaciones son regularmente buenas y no podemos quejarnos al respecto.

El regreso de Kirk y Spock

El argumento nos lleva algunos años después de la conclusión de la primera entrega, Kirk es un intrépido capitán que mantiene esa extraña manera de no seguir las reglas, o de interpretarlas a su forma. Spock ha endurecido su carácter producto de la destrucción del planeta Vulcano y se mantiene como un fiel seguidor de las premisas institucionales hasta sus últimas consecuencias.

La personalidad de ambos jugará un papel importante en Star Trek: En la Oscuridad, y J.J. Abrams suele jugar con esta parte para definir el desenlace de ciertas situaciones y a su vez otorgarle profundidad a los protagonistas: encariñarnos con ellos, vaya.

Star Trek: En la Oscuridad
Zachary Quinto y Chris Pine regresan como Spock y Kirk

Sin embargo, muy pronto en la película vemos a James Kirk removido de su cargo al romper algunas de las normas en una misión de exploración y ser prácticamente echado de cabeza por su primer oficial. El capitán es puesto como segundo al mando de su nave, mientras que Spok es reasignado a otra unidad. Pero poco o nada durarán en estos nuevos puestos, pues una misteriosa explosión en una “biblioteca” de la Federación obliga a los altos mandos a realizar una reunión de último momento, sólo para darse cuenta que les ha declarado la guerra ¡un solo hombre!.

Ágil, diestro en las armas y dominador del combate cuerpo a cuerpo, el ex oficial John Harrison ahora se alza por su propia cuenta contra la Federación en lo que pareciera una misión suicida, de no ser por el gran secreto que esconde y que lo vuelve prácticamente un arma de destrucción masiva.

La fuerza del antagonista

Buenas películas necesitan buenos protagonistas, pero buenos protagonistas son alimentados por un excelente antagonista. Al final, la calidad de la narrativa la dicta no el bueno de la historia, sino el villano en turno, y es algo de lo que muchas cintas de este género han adolecido. Pero no Star Trek: En la Oscuridad.

Star Trek: En la Oscuridad
¿El villano capturado? Hay montones de giros de tuerca aquí

Benedict Cumberbatch logra con John Harrison uno de los villanos más memorables que recuerde a corto plazo. Uno que te invita a odiarlo sin que por ello dejes de sentir admiración. Uno al que respetas no sólo por su evidente sensación de poder, sino por sus motivaciones. J.J. Abrams, sin embargo, no se conforma sólo con dejarlo como el “malo del cuento” sino que arma una elaborada red de intrigas que sorprenderán al espectador hasta el último momento.

Podemos resumirlo de manera simple: si te gustaron los tráileres de Star Trek: En la Oscuridad y crees conocer al villano, no es así. El producto final es mucho mejor y el villano también. Los trekkies más aferrados incluso gozarán con el personaje, pues inmediatamente ubicarán a este conquistador representado originalmente en la serie original por el actor mexicano Ricardo Montalbán.

Ciencia ficción como nos gusta

Y aparte del antagonista, ¿qué más ofrece Star Trek: En la Oscuridad? Mucho. Como mencioné, la historia no es tu típico recorrido en línea recta de punto A a punto B, sino que el director ideó la manera de mantener al borde del asiento al espectador no sólo con la pletórica demostración de efectos especiales, sino con una trama que por sí misma justifique el ver el filme. Drama y suspenso son las constantes aquí… junto con la acción.

Star Trek: En la Oscuridad
La Enterprise la pasará muy difícil en la película

Y vaya que hay acción. Si te gustan las cintas con pocos momentos para respirar y trepidantes montajes cada diez minutos, bienvenido al mundo de Star Trek: En la Oscuridad. Esta obra de la ciencia ficción intergaláctica no tiene empacho en mostrar una nueva secuencia de acción más impactante que la anterior durante todo el viaje. Adornada y ambientada con increíbles efectos especiales, podemos considerarla -y por mucho- la mejor exponente en efectos especiales de su género.

Ahora que si te gusta ver las películas en 3D, tampoco te decepcionará. El trabajo realizado con el efecto de tercera dimensión es destacado, con primeros planos muy bien logrados y objetos que brincan sutilmente a la pantalla durante las escenas de mayor velocidad. El 3D logra su objetivo: ser inmersivo y darle una mejor experiencia al público.

Realmente me cuesta mucho trabajo no calificar a Star Trek: En la Oscuridad como perfecta, al menos en su género; el único detalle relativamente negativo que le veo es que parte de disfrutar muchas de las bromas entre la tripulación y algunas referencias que hacen es haber visto el primer filme, lo cual no es en sí un problema y ni siquiera una necesidad, pero sí redondea la experiencia.

Star Trek: En la Oscuridad
No pasan ni cinco minutos cuando la acción invade la pantalla

Alucinante, intrépida, estéticamente sublime, con un apoteósico villano y una historia para recordar. Star Trek: En la Oscuridad tiene todo lo necesario para ser la mejor película de la franquicia  y el mejor filme de su tipo en los últimos 30 años. Es cierto, no es un completo viaje a las estrellas, pero deja todo listo para celebrar como nunca los 50 años de Star Trek con una tercera parte en 2016. Mi sugerencia: dirígete inmediatamente a velocidad warp a ver el mejor estreno comercial del año.